Los géneros tienen una infinita diversidad. Adam (2004), retomando los planteos de Bajtin, destaca que en cada momento histórico las distintas prácticas sociales elaboran géneros que responden a sus fines comunicativos. Los papers o los abstracts no hubieran sido pensables en el XVII pues la comunidad científica no se reunía en espacios como los congresos o simposios. En cambio, hay otros géneros más estables como la clase en la enseñanza superior. Algunos de los rasgos que Vicente Fidel López (1845) destaca siguen teniendo cierta vigencia: “Lo esencial en el discurso del profesor es que haga sentir que improvisa su lenguaje pero que no improvisa las ideas ni el método en que las expone; por el contrario, debe ser claro para todos que estas ideas y que este método son frutos de una larga, seria y concienzuda meditación” (citado por Arnoux,2008).
A su vez, los géneros evolucionan y pueden desaparecer con las formaciones sociales a las que están asociados. Los géneros epistolares como la correspondencia entre científicos hoy adquieren formas y funciones diferentes de las que adoptaban a principios del siglo XIX. Las tesis, dado el alto grado de acceso a la información científica en el interior de la comunidad, presentan una reducción de sus marcos teóricos a la vez que aumentan las remisiones a fuentes y las evaluaciones del aporte de cada teoría. De este modo los géneros, incluidos los académicos, conforman un sistema –en el sentido saussureano del término- en un momento dado y en un campo específico.
En síntesis, los géneros son definibles como categorías prácticas (indispensables para la producción y la interpretación) y como categorías reguladoras de las prácticas sociodiscursivas de los sujetos. Sin embargo, sus normas y criterios de construcción no son estrictos. Son definibles por tendencias o grados de tipicidad, por haces de regularidades (Adam, 2004) Tal como señala Tomachevvsky, “ No se puede establecer una clasificación lógica y segura de los géneros. Su distinción es siempre histórica, es decir, justificada únicamente para un tiempo determinado.”
Bronckart (2004), sensible también a la dinámica histórica de los géneros, plantea que son productos de la puesta en marcha de mecanismos estructurantes diversos, heterogéneos y a menudo, facultativos. Estos mecanismos se descomponen en operaciones también diversas y facultativas que se realizan explotando recursos lingüísticos que, generalmente, compiten. Toda la producción de textos implica, entonces, necesariamente, opciones, relativas a la selección y combinación de mecanismos estructurantes, de operaciones cognitivas y de sus modalidades lingüísticas de realización. Desde esta perspectiva, los géneros de textos constituyen los productos de configuraciones de opciones, que son momentáneamente “cristalizadas” o estabilizadas por el uso. Estas opciones dependen del trabajo que realizan las formaciones sociales para que los textos estén adaptados a las actividades, a un medio comunicativo dado, eficaces respecto a tal apuesta social, etc.
- Desde estos criterios generales es que proponemos la lectura de las caracterizaciones de los distintos géneros incluidos en la sección artículos de la página.
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